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Editorial de junio de 2026

Un importante nuevo análisis global publicado en Nature el 13 de mayo de 2026 ofrece una actualización sobre el desafío de la obesidad. Basándose en más de cuatro décadas de datos en 200 países, el estudio concluye que, aunque la obesidad sigue siendo generalizada, su trayectoria ya no es uniforme a nivel mundial. En muchos países de altos ingresos, el rápido aumento de la obesidad observado a finales del siglo XX se ha ralentizado, estancado o incluso empezado a revertirse. Mientras tanto, en contraste, las tasas continúan acelerándose en muchas regiones de ingresos bajos y medios, especialmente en partes de África, Asia, América Latina y naciones insulares.

La evolución de la obesidad refleja la dinámica del sistema alimentario: disponibilidad, asequibilidad y accesibilidad de diferentes tipos de alimentos. Es precisamente aquí donde los sectores de mariscos y acuicultura representan soluciones significativas.

La obesidad suele presentarse como un problema de exceso de calorías cuando también es un problema de calidad insuficiente de nutrientes. Las dietas ricas en carbohidratos refinados y grasas poco saludables pero bajas en nutrientes esenciales fomentan la inflamación crónica, alteran la regulación metabólica y reducen la saciedad.

La acuicultura, en particular, desempeña un papel clave al suministrar proteínas animales densas en nutrientes, proporcionar ácidos grasos esenciales y llegar a poblaciones en transición dietética.

La calidad de la proteína importa tanto como la cantidad. El estudio de Nature enfatiza que las decisiones políticas pueden influir en los resultados de la obesidad.

A medida que la obesidad se acelera en las economías emergentes, garantizar la disponibilidad de pescado y marisco asequibles es fundamental. La acuicultura ya suministra más de la mitad del marisco consumido a nivel mundial y puede seguir expandiéndose de forma sostenible. El sector debe mantener la atención en la preservación y el aumento de la densidad de nutrientes en la alimentación de los peces de cultivo. Este potencial aún se está explorando, como se ha demostrado en nuestra reciente campaña con científicos destacados que han estado estudiando los beneficios de fosfolípidos, osmolitos marinos, nucleótidos, hidrolizados de proteínas de pescado y ácido ceteléico en la salud y el crecimiento de los peces. Estos beneficios permiten la producción de peces de piscicultura que pueden aportar nutrientes a la dieta humana.

Los ingredientes marinos siguen siendo fundamentales para ofrecer el valor nutricional de la acuicultura. La harina y el aceite de pescado favorecen la producción eficiente de proteínas de alta calidad, permiten la aportación de ácidos grasos omega-3 esenciales y ayudan a mantener nutrientes valiosos en las cadenas alimentarias.