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Editorial de julio de 2022

¿Por qué las personas que viven en el planeta azul no sacan el máximo provecho de los alimentos que ofrecen los océanos?

 Comer mariscos es una práctica antigua que continúa en desarrollo y expansión debido al aumento de la producción, la reducción del desperdicio, la mejora de la distribución, el aumento de los ingresos y la demanda de los consumidores. 

 Mientras que Europa, Japón y EE. UU. representaban el 47% del consumo total de pescado como fuente de alimento en 1961, la proporción actual es de aproximadamente 20 % (FAO). Es una buena noticia observar que los alimentos azules llegan a otros países, con Asia como líder. 

 Sin embargo, uno de los muchos méritos de la Cumbre de Innovación de Alimentos Azules, celebrada a mediados de junio de 2022 en Londres, fue destacar el asombroso potencial que tenemos por delante. Los océanos constituyen el 70% de nuestro planeta y, sin embargo, los peces representan el 17% de las proteínas animales. Resulta aún más prometedor, con una audiencia compuesta por empresas start-up, explorar opciones futuras considerando las potencialidades relacionadas con las tecnologías (trazabilidad, alimentación de precisión, reciclaje...), ingredientes adicionales, inversiones y asociaciones.

 Manuel Barange (FAO) destacó, con buen criterio, que el sector de los productos de mar debe crecer considerablemente para sostener el ritmo del crecimiento de la población mundial; señaló que, en la actualidad, solo 68 de las 165 políticas nacionales de salud pública y nutrición identifican el consumo de pescado y mariscos como objetivo clave. 

 Shakuntala Thilsted (Worldfish) dejó claro que el alimento azul, un “superalimento”, debe ser considerado en toda su diversidad, es decir, de todos los sistemas acuáticos. 

 Recientemente, se publicó una serie de artículos centrados en los alimentos azules (Evaluación de alimentos azules) y se concluyó que los alimentos azules tienen mayor importancia que los alimentos de origen animal terrestre en términos de sus beneficios nutricionales y su potencial de ganancias en sostenibilidad.

“Por consiguiente, el primer objetivo de la transformación azul es lograr un crecimiento del 30-45 % en la acuicultura mundial para 2030”, dijo Barange a los asistentes. "Esto puede parecer una cifra significativa, pero en realidad, en la última década, la acuicultura ha crecido un 50 %, por lo que es factible".

 Sin duda, esta progresión dependerá de todos los sectores que pueden colaborar para que esto suceda. La acuicultura puede contar con ingredientes marinos para respaldar este crecimiento, ya que combinan un perfil nutricional inigualable, volúmenes significativos y estables y credenciales de bajo emisor de huella de carbono.