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Editorial de enero de 2026

Con la creciente demanda de harina y aceite de pescado por parte de diversos sectores, entre ellos la acuicultura, los nutracéuticos y los alimentos para mascotas, el abastecimiento responsable es imprescindible y los científicos lo destacan como un componente fundamental del cálculo de la huella ambiental: la variación en la huella ambiental dentro de un mismo tipo de alimento balanceado, en función de su origen geográfico, suele ser mucho mayor que la diferencia entre dos tipos de alimentos balanceados diferentes. Los proyectos de mejora pesquera (Fishery Improvement Projects, FIPs) han surgido como una solución práctica para acortar la brecha entre las prácticas locales en algunas regiones donde las pesquerías no cumplen con los estándares globales actuales y los estándares reconocidos internacionalmente que reflejan las expectativas del mercado global. Sin la colaboración entre los gobiernos, la industria y las ONG, el progreso corre el riesgo de estancarse.

India

Los FIP pueden transformar las cadenas de suministro para mejor en el ámbito pesquero, y las fábricas de ingredientes marinos pueden continuar el proceso de mejora en el ámbito de la producción participando en programas de certificación. La pesquería de pequeños pelágicos de Panamá completó con éxito la transición de un FIP en 2022 y la pesquería de pequeños pelágicos de Ecuador se encuentra actualmente inmersa en el mismo proceso. En regiones con una supervisión regulatoria limitada y una baja aplicación de la ley, el sector privado tiene que intervenir y comprometerse con programas de mejora voluntarios para satisfacer la demanda del mercado global.

Aun así, el escepticismo persiste. ¿Son suficientes los FIP para combatir la sobrepesca y la degradación del hábitat? Los críticos sostienen que, sin compromisos vinculantes, estos programas corren el riesgo de convertirse en meras herramientas de marketing. Para contrarrestar esto, los resultados medibles y las auditorías independientes deben ser innegociables, lo cual es la propuesta de valor de programas de mejora como MarinTrust o MSC.

En última instancia, los FIP son una clara señal de que la gestión pesquera no es inalcanzable en ninguna región. Los mercados pueden generar una fuerza positiva que aliente a los reguladores a actuar y ejercer sus derechos soberanos.